Un mensaje para vosotros, Perdedores


Este no va a ser un mensaje para los ganadores.

Este no va a ser un discurso sobre el éxito. Sobre como conseguirlo todo.

Este no es un discurso para presumir de chica, o para decir, que hijo de puta más guay soy.

No, estupidos no. Prestar atención, afinar la vista y mirar un poco más allá.

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Este es un discurso para los perdedores. Para los bloqueados, para los inadaptados.

Para todos ellos, que aún no lo saben, pero llevan un maldito rebelde en su interior. Una llama de rabia, de pasión, de querer hacer algo con sus vidas.

Este es un discurso para ti. Pero también para mi yo del pasado, y para mi yo del futuro.

Escuchad, futuras estrellas del rock'n'roll.

Escuchad bien porque estas palabras podrían convertirse en vuestra piedra angular sobre la que edificar vuestra vida, vuestro templo, vuestro imperio. Vuestro live motive.

A todos vosotros. Perdedores, rebeldes, misfits, inadaptados, azotados por la pena, la miseria, la tristeza o la soledad.

Escuchad.

Es un mensaje tan viejo como la humanidad. No es nuevo, ni revolucionario, ni cargado con un nuevo significado.

Pero otros hombres, otros gigantes, lo gritaron también en el pasado, y no deja, ni dejará de ser cierto jamás.

No os rindáis, hijos de puta. No os rindáis. Nunca.

Tienes un trabajo que hacer con tu vida. Tienes un trabajo y una misión que hacer en este planeta.

Yo he estado allí. En la rabia, en el barro, en el fango, en el '¿va a ser esto así para siempre?'

Me caí mil veces. Escupí sangre, lloré de dolor y rogué por algo de justicia divina. Por un karma justo.

Pero las cosas no funcionan así.

Cuando te rompas por dentro, cuando te caigas, cuando se te parta el alma. No te rindas. No te rindas aún, maldita futura estrella del rock and roll.

Eres el vaquero, al que la cuadrilla del cacique del pueblo de turno, ha linchado y expulsado de la ciudad.

Te colgaron por el cuello, notaste la cruel aspereza de la soga en tu garganta, la falta de oxígeno, y como se te nublaba la vista.

Pero si estás viendo esto, si estás escuchando estas palabras, estás vivo aún. La soga se partió en el último momento. No pudo contigo.

Así que este va a ser tu momento. Es la hora.

Es la hora de levantarte del mugriento suelo, con la mejor de tus medias sonrisas, sacudirte el polvo de las solapas como si nada y ensillar de nuevo a tu caballo.

Cuenta las balas de tu revólver. Carga hasta la última bala. Y vuelve al pueblo.

A por esa justicia, a por esa venganza cósmica, a reestablecer orden, a implantar tu propia ley, tus propias normas.

Aún respiras, aún estás vivo. La soga se rompió. Aún tienes la oportunidad. No la desperdicies. No tires la toalla. No te rindas. Es tu hora y la de esos malditos bastardos.

No te rindas hijo de puta.

Ves a por ello. Todas la veces que haga falta. Cambia de arma, cambia de sonrisa, cambia de estrategia, cambia de piel, de caballo y de lo que haga falta. Renace del polvo en el que te revolcaron. Y sal ahí fuera. Pero sobre todo, no te rindas.

Si te rindes... si no vas a por ello... perderás grandes cosas. Perderás tu alma, tu épica, tu destino, tu historia de jodido héroe.

Si lo haces, ni conseguirás tus sueños, ni conseguirás a la chica, ni tus objetivos, ni lo más sagrado de tu vida.

Todos vosotros, vaqueros exiliados, perdedores, aprendices de cantantes de blues. No os rindáis, sacudios ese polvo en el que os restregastéis y volved a intentarlo. LAS VECES QUE HAGA FALTA.

Da igual los fracasos, las caídas, las cicatrices. Si avanzas con paso firme, con determinación, con valentía, con pelotas, con estilo... podrás llegar a escapar de todo ello.

De los golpes, de la injusticia, del maldito pasado, y empezarás a obtener lo que te pertenece. Lo que es tuyo por derecho.

Es la hora de declarar quien eres, y reclamar tu herencia.

Yo también estuve allí.

Y si me hubiese rendido, si hubiese tirado la toalla... si no hubiera puesto la mejor de mis sonrisas como si nada, si no le hubiese echado cojones y utilizado mis pequeños trucos de embaucador y de tahúr... no estaría aquí ahora, grabándote este mensaje. Ni tendría a una diosa sobre mis espaldas complaciéndome como al puto héroe del pueblo.

No te rindas, bastardo, no te rindas. Nunca. Quizá tú no lo sepas aún, pero yo he hablado con el hechizero indio, con la manada de lobos que aullaban a la luz de luna, con el polvo cósmico de las estrellas, con el verdadero mago de la ciudad de oz.

Y tienen grandes planes para ti. Hay otro futuro posible en tu vida. Siempre y cuando estes dispuesto a luchar. Siempre y cuando... estes dispuesto a no rendirte nunca, mientras sigas respirando. Mientras siga habiendo aire en tus pulmones, mientras tu corazón bombee sangre por tus venas, mientras aún puedas burlarte de la muerte... continua luchando. Y nunca, por lo más sagrado de la vida, nunca jamás te rindas.

Adelante.

Nos veremos en unos años. Y entonces, entonces, mi querido amigo... entonces sí, entonces te pediré, te exigiré... que me cuentes tus putas historias de éxito.

Love,
Jaime Rock'n'Roll

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